El control remoto, o mando a distancia, como quieran llamarlo es una de las cosas más comunes de la actualidad. Nuestra vida incorpora el control remoto como un elemento más de la cotidianeidad, como si fuese una cuchara, una llave, etc.
Hoy lo pensamos como el simple aparatito que no solo nos permite cambiar de canal, sino también de sintonía en la radio, ver nuestras películas favoritas en DVD y hasta abrir el portón de nuestras casas. El control es multifacético, cumple muchas funciones, con el pasar de los años es un elemento que no falta en ninguna casa.
¿Qué televisor viene sin control remoto? Hoy es una locura pensar en eso, y si sucede acudiríamos rápidamente al lugar donde fue adquirido para denunciar la falta d
el aparatito que tanto utilizamos, pero que tal vez no le prestemos la suficiente atención ni “le demos el suficiente cariño”.
el aparatito que tanto utilizamos, pero que tal vez no le prestemos la suficiente atención ni “le demos el suficiente cariño”.La vida de las personas nunca más fue la misma desde la llegada de este pequeño (no tanto en sus comienzos) aparato a los hogares. Cambió la forma de ver televisión, como así también cambio la forma de hacer televisión.
El control remoto impuso un dinamismo en todos los lugares que abarcó: “no me gusta tu programa, lo cambio”; “no me gusta la música de tu radio, la cambio”. El control remoto les dio en sus manos a los consumidores la opción de cambiar, cambiar y cambiar hasta llegar al programa deseado o que capte su atención, o tal vez cambiar perpetuamente, sin llegar a nada concreto.
El control es nada mas ni nada menos el padre del “zapping”, este nace gracias a la posibilidad de tener un control remoto en las manos y cambiar los canales continuamente. En la actualidad es el ritual obligado de todas las personas del planeta. Se tiran en su sillón favorito a hacer “nada” porque en realidad el zapping es eso, cambiar de canales sin llegar a ningún lado, con el solo fin de distraerse de los problemas de día.
Nuestro control remoto, ese que tenemos tirado en el sillón, golpeado, mordido por el perro, remendado con cinta, ese que nunca tiene la tapita del lugar donde van las pilas. No le damos la atención necesaria, pero es uno de los elementos que cambió y va a seguir cambiando nuestras vidas.
Si no existiera ¿Quién se levantaría a cambiar de canal? ¿Existiría el zapping? ¿Habría tantos canales? Esas son cosas que nunca vamos a saber, porque el control es una realidad y su existencia está asegurada, por lo menos hasta que empecemos a cambiar de canal con la mente.
Como verán sigo robando con cosas que escribo para la facu....esta es la introducción de una monografía que estoy haciendo. Espero que les haya gustado.
